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miércoles, 9 de mayo de 2007

UN DOMINGO CUALQUIERA DE MI NIÑEZ


¡ Qué tiempos aquellos ¡ Todos los domingos por la mañana me iba a ver un partido de fútbol, bien del GE Bazán, bien del Pastora. Además por la tarde mi partido, cuando tocaba del CD San Fernando. Está claro.

Me levantaba sobre las diez y media y tiraba para el Marqués de Varela andando desde San Bruno. Allí me ponía en la puerta de entrada a esperar que el encargado nos fuera dejando entrar poco a poco. Otra posibilidad era esperar que el balón saliera fuera por la parte de tribuna. Nos peleábamos por cogerlo, pues eso era una entrada gratuita para entrar. Una vez dentro, con un paquete de pipas a disfrutar del partido. ¿Disfrutar? Pues sí. El Pastora jugaba en Regional Preferente o Primera Regional contra equipos que en la actualidad juegan en Tercera. Así el Chiclana, Arcos, Los Barrios iban pasando por el viejo Madariaga o Sacramento.

Era un Pastora con los Lete, Colón, Alba, Capote, Polete, Juan Montero, Juani Díaz y un largo etcétera. Venían incluso equipos de la provincia malagueña. Recuerdo personalmente el equipo de López Pinto, célebre por su antideportividad, su violencia, sus conflictos habituales.

La siguiente semana tocaba Sacramento. Pues, ya más cerquita de casa, tiraba para “el campo de la Bazán”. De nuevo, paquete de pipas en mano, a disfrutar de los Luichi, Limón, Conejero, Manito, Conde, Manolito, etc. Los jugadores del Pastora y del Bazán iban pasando de un año a otro del Bazán al Pastora y viceversa.

Allí en Sacramento, de nuevo en la puerta de entrada, esperando mi turno de entrada, dependiendo de cómo se había levantado el guardián del campo, el “Can Cerbero del Infierno”.

Eran todos partidos muy tensos, mucho enfrentamiento, mucho contacto, muy físicos. Había peleas continuamente. Acababan muchos partidos como el Rosario de la Aurora, a piñazos limpios tras pitar el árbitro, e incluso antes.

Esos domingos por la mañana siempre nos encontrábamos las mismas criaturas. No había dinero para comprar la entrada, pero sí mucha ilusión de degustar fútbol. Recuerdo que incluso iba yo haciendo mis estadísticas con los autores de los goles y los resultados. Tanto exceso de papel acabó en la basura. Ahora me hubiera gustado tenerlo.

Nos quedábamos a veces incluso a la salida de los jugadores. Nos conformábamos con una palmadita, con choque de manos. Eran futbolistas de verdad para nosotros.

Después de estos partidos mañaneros, teníamos dos opciones:

Opción A: Te quedabas en casa escuchando los partidos del Carrusel Deportivo. Teníamos que esperar las ocho de la tarde para conocer el resultado del CD San Fernando. No había Radio La Isla. Radio pegada al oído, mandando callar a mi madre y hermanos para escuchar la victoria. Después de tanta espera no podíamos dejar de escucharlo.

Opción B: Ver al CD San Fernando. Salir por la calle Real, calle Rosario, calle González Hontoria, calle Constructora Naval, calle Colón y al templo del fútbol. Allí la recogida en Preferencia, a gozar del equipo de La Isla, del equipo de todos. Teníamos que ir con tiempo, porque era frecuente que se llenara.

Yo solía ir acompañado de mi padre y uno de mis hermanos. Nos sentábamos normalmente en la Preferencia en la primera parte y muchas veces nos cambiábamos al fondo del marcador, porque la cercanía de público y portero metía mucha presión al rival y aparte te reías con las bromas de los aficionados. Aún tengo grabado en mi mente el marcador simultáneo que se colocaba a la entrada, entre uno de los fondos y tribuna. Consistía en que cada partido de Primera División se identificaba con una marca comercial. El encargado iba reflejando los goles que se iban metiendo. Así por ejemplo: FINISTERRE 1-0.

Era una época de menos transistores, pero más ruidosa. Los aficionados ponían el Carrusel Deportivo a toda voz. Incluso los propios jugadores podían seguir los partidos. Bueno es broma, pero casi. En la actualidad te pones tus auriculares y no molestas tanto.

A la vuelta del partido casi todos los aficionados nos acercábamos a un bar que hacía esquina González Hontoria – Antonio López a mirar los resultados de fútbol. Ponían todos los resultados y la quiniela en unos paneles. Estaba estupendo. Todo olía a azulino. Allí se congregaban muchos aficionados a comentar y compartir los resultados de los partidos.

Una vez en casa, nos dedicábamos a apuntar las alineaciones, resultados y goleadores. Ahora lo que hacemos es compartir en los foros.

Os dejo unas anotaciones infantiles que aún conservo con cariño.

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