Ubrique tiene algo de
verso de fray Luis de León. La «vida retirada», la montaña al fondo, los
pájaros de banda sonora, el verde paisaje y dos autobuses y unos cuantos coches
como única concesión al bullicio. Un ambiente bucólico de lo más azulino. Pero esto
va de fútbol y el San Fernando había venido a otra cosa. A la poesía, desde
luego, no. Al turismo rural, tampoco.
Desde el primer minuto, manos
a la obra. Al minuto, Trabazo ya había examinado al portero local, por aquello
de ir rompiendo el hielo. Luego Dani Herrera y Jesús Alfred (al larguero)
rondaron el gol. El conjunto de Bugatto había salido a por todas, como quien
llega a la sierra no para contemplar el paisaje, sino para subir la montaña.
El Ubrique, al que
inicialmente se le había acumulado el trabajo, consiguió hacer más espeso e
incómodo el partido, hasta que Dani Herrera decidió que ya estaba bien. En el
32’, falta lateral. El balón viaja al área y Dani se eleva por encima de todos
para cabecearlo a la red. Se abría la lata y nadie en el pueblo había pedido
abrelatas. Cinco minutos después, Carlos Muñoz apareció por dentro, encontró el
espacio y el tiempo para cruzar el balón con precisión quirúrgica para firmar
el 0-2. La sierra empezaba a teñirse de azulino, sin previa consulta con el
Ayuntamiento de Ubrique.
El golpe de gracia llegó en
el 38’. Penalti sobre Trabazo y Dani Herrera tomó la responsabilidad para
anotar su segundo tanto en el mediodía de hoy y su decimocuarto gol en cuatro
partidos. 0-3 y al descanso al módulo “penitenciario” de vestuarios.
A la vuelta, un
hambriento Jesús Alfred hizo un “yo me lo guiso y yo me lo como” en el 53’ para
marca un golazo (0-4). A partir de ahí la ruleta de cambios, en ese momento del
partido en el que el banquillo adquiere tanto protagonismo como el marcador. Entre
todos los nombres, destacamos en negrita y subrayado la vuelta de Pablo
Jiménez.
El Ubrique encontró una
rendija para encontrar su premio del gol en una preciosa jugada allá por el
minuto 63’ (1-4). En esta jugada se lesionó Kiko Ramos. Esperemos que sea algo leve.
Todavía podían pasar cosas. Y pasaron. Numerosas
ocasiones con diferentes apellidos: Chust, Lacida, Carrión,…apuntados a la
cofradía del Perdón.
Olía a sangre. En el 81’
David Montero salía con el balón jugado, prolongaba sobre Chust, que invitó a Carrigol y Pedro, muy educado, no rechazó
la invitación de gol (1-5).
En el descuento, una
espuela maravillosa de Nano tras un saque de esquina ponía el colorín, colorado
con un resultado tenístico: 1-6.
La sierra seguía al fondo, indiferente al marcador.
Los pájaros recuperaban su protagonismo. Los autobuses y coches volvían a La
Isla con la satisfacción dibujada en la cara. En Ubrique se trabaja la piel
hasta convertirla en algo distinto, algo mejor. Esta mañana el San Fernando
hizo lo mismo con el partido: lo trabajó, lo curtió y lo moldeó.
Fotos: CD San Fernando 1940.


















.jpg)
.jpg)