Medina, jueves, 20 horas,
¿Esto que es la Europa League? No. La jornada 18 el día de los José/Josefa y
día de los papis, los que nos han transmitido este legado emocional llamado
Club Deportivo San Fernando. Hemos estado a punto de pedir al chat GPT que haga
la contracrónica, pero no, aquí estamos para hacerla. Contra viento y contra marea.
Desagradable como un
bocadillo de alfajores. Noche desagradable y partido desagradable, donde el
principal protagonista ha sido Eolo, el dios del viento, el factor
meteorológico que menos quiere un futbolista. Él se ha encargado de ensuciar un
partido que en otras condiciones hubiera sido lindo. Honor al CD Medina que,
con sus armas, se ha partido la cara en su feudo. Honor a los nuestros que, a
pesar de no ganar, lo han intentado desde principio a fin. La primera parte con
el viento a favor y la segunda con el viento en contra.
Sí. Es noticia. Empate a
cero. Primera vez que el Club Deportivo no gana un partido esta temporada.
Adiós al pleno de victorias. Algo ilusionante pero que no debe empañar ni un
ápice la ilusión desbordante que tenemos.
Los azulinos salieron
como siempre a por el partido, a ganar y a regalar una victoria a la afición
que acudió fiel al choque nocturno. Pronto comenzó el fuego a discreción.
Lanzamientos lejanos o de media distancia de Legupín, Chust, una falta
ejecutada por Pablo del Castillo que la envenena el viento y se acaba
estrellando en el palo, otra de Pablo y un saque de esquina de Legu a punto del
gol olímpico. Ocasiones suficientes para adelantarse en el marcador. Al
descanso resultado gafas.
Ahora con el factor
viento en contra, el San Fernando fue el egoísta poseedor del balón. El Medina se
defendía como gato panza arriba, saliendo a la contra y sobre todo con muchos
lanzamientos lejanos que todos acababa blocando el juvenil Pablo Herrera.
Debut prometedor del joven portero. Bugatto movía fichas en el tablero de
ajedrez del Paco Román. Miguelito en acción y tras él Olmedo, Pedro Carrión, Carlos,
… pero daba igual porque el conjunto isleño acosaba por tierra, mar y aire (sobre
todo aire), pero sin derribar. El Medina
Balompié interpretó bien el partido que tenía que hacer. Hicieron lo que los
romanos llamaban la táctica de la tortuga: formación defensiva compacta,
superponen escudos por la derecha, izquierda y por arriba creando un caparazón
impenetrable contra los proyectiles azulinos. Diez en defensa.
Y, sin embargo, en el 90
y algo, saque de esquina, remate acrobático de Nano Cavilla y el caprichoso
balón que se estrella en el larguero y lo escupe hacia fuera.
Final. Por primera vez en
la temporada el cero aparece en los dígitos del marcador del San Fernando. Una
sorpresa dada la diferencia entre ambos equipos, pero la respuesta estaba en el
viento. El domingo más y mejor.
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