Quinto capítulo de la colección de los mejores partidos de la historia del CD San Fernando. El Club Deportivo lograba su primera victoria en la División de Plata del fútbol español. Otra victoria histórica para nuestro catálogo.
El domingo 10 de octubre de 1954, en la quinta jornada de Segunda División, por fin llegó la victoria que se venía reclamando desde hacía semanas. En Madariaga, el San Fernando dejó en la lona a la UD España de Tánger con un contundente 4-0. El San Fernando no celebró solo cuatro goles, celebró que el fútbol había devuelto al equipo lo que le había negado en semanas anteriores:.
Días antes, en mitad de
la semana, el técnico isleño Molinos había dejado una de esas frases que no
suelen caducar: al final de Liga, el San Fernando hará el mismo fútbol que el
mejor equipo de Segunda División. No sonó a consuelo, sino a advertencia. A declaración
de intenciones.
El once que firmó aquella
primera alegría lo componían Guillermo; Maluenda, Cortés, Quis; Jiménez,
Devesa; Periñán, Errasti, Andréu, Uribarren y Genil.
El conjunto azulino
recuperó la eficacia y gobernó el partido de principio a fin. El primer acto se
cerró con un 1-0 obra de Luis Periñán, que aprovechó el levante para abrir la
herida. Tras el descanso, el San Fernando soltó amarras: más fluidez, mejor
trato de balón y, sobre todo, una contundencia que hasta entonces se le había
resistido. Uribarren, Andréu y Errasti completaron la faena. La UD España nunca
encontró la forma de contener las oleadas locales.
La foto de abajo es una versión mejorada por IA, está extraída del Diario de Cádiz y corresponde precisamente a esta primera victoria.
El triunfo tuvo algo más
que tres puntos: fue un refuerzo moral, una señal inequívoca de que el trabajo
empezaba a dar frutos. Guillermo, en su debut, respondió con sobriedad y dejó
la portería a cero. La defensa dejó de ser promesa para convertirse realidad
trabajada. Y arriba, Periñán tiró del carro con su atrevimiento y desequilibro,
bien acompañado por unos interiores que liberaron a los extremos y ensancharon
el campo. Los goles fueron la consecuencia natural de un equipo que empezaba a
encontrarse a sí mismo. Incluso el viento de levante pareció jugar de nuestro
lado.
La afición isleña solo
recibió palabras de elogios, tanto por
su comportamiento deportivo con ambos equipos, como con el árbitro. En la grada también se ganó.
Al término del encuentro, Molinos insistió en la misma idea: los partidos contra el Tarrasa (con derrota 3-1) y UD España habían servido para confirmar una mejoría que ya venía asomando desde atrás. El San Fernando, a su juicio, comenzaba a alcanzar su plenitud.
En la foto inferior, se muestra en el foso de local al entrenador Antonio Molinos junto al capitán Chispa que se perdió el partido.
En resumen, primer triunfo
del CD San Fernando en Segunda División que hizo callar a los agoreros. No solo
ganó, sino que jugó, gustó y goleó.


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