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lunes, 25 de mayo de 2026

A PROPÓSITO DE JAIME BUGATTO

 


Jaime Bugatto Manzano es el Bécquer de la Isla, romanticismo puro en una época que vivimos devorada por el negocio de los grupos inversores en sus despachos de moqueta. Él y su cuerpo técnico se elevan como guardianes del sentimiento azulino.

Bugatto labra su gloria en el fútbol de barro y testosterona. En su breve (pero intenso) currículum la gesta histórica del ascenso del San Fernando B a la División de Honor Andaluza y el ascenso de 3ª a 2ª Andaluza,  fruto del pico y pala domingo tras domingo, gracias a su inquebrantable compromiso. 

Perdimos a un Bugatto futbolista con una enorme proyección y ganamos un entrenador de legado azulino, por el escudo del ancla y el puente y por ese arraigo a su tierra que cada vez es más difícil de ver en los banquillos.

Para entender el valor y categoría de Jaime Bugatto hay que entender el concepto de lealtad de palabra al renovar con el CDSF 1940 y ratificar su compromiso; su identidad cañaílla que ha devuelto al club un vestuario con acento local y orgullo de pertenencia; y el honor de aceptar el reto de la Tercera Andaluza sin entender de categoría, sino solo el peso y medida de los colores que siente.

El verdadero éxito no solo se mide por títulos en categorías superiores, sino también en la capacidad de generar ilusión a una afición. ¡ Y lo ha conseguido! Al renovar se mantiene fiel a su promesa de llevar el CDSF 1940 donde merece estar por derecho.  Por eso, al principio lo calificamos de romántico, porque en este fútbol de sudor limpio, todavía queda un microespacio para la rebeldía y el honor. 

Sufre locura por el fútbol de cantera. No le tiembla el pulso a dar oportunidades a un juvenil o a un cadete. No le importa la edad, sino el hambre, el descaro y, por supuesto, el respeto al escudo del Club Deportivo.  Jaime pone la oportunidad, el resto corre por cuenta de los chavales.

El fútbol no es su trabajo, es su estado de whatsapp. Su mente no está puesta en los grandes contratos, sino en conseguir tres puntos en cada partido y en cada campo.

En conclusión, su renovación es un acto de justicia poética para un hombre en el que su diccionario particular no entra la palabra relajación ni rivales pequeños. Su continuidad es la garantía de que el espíritu cañaílla se mantendrá impregnado en el vestuario.

Foto portada: https://patxekita.blogspot.com/

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