El Club Deportivo se presentaba al partido con un once muy animal: once jugadores, ocho perros “en adogción” y un león. En la grada los colegios de La Isla. En el estadio se está bien, se ve buen fútbol y no mandan tarea. Dicho sea de paso, de profe siempre he estimulado e inculcado el sentimiento azulino, como una asignatura sin nota.
Una persona puede cambiar
de domicilio, de pareja, de religión, de apariencia, pero la pasión por el CD
San Fernando NUNCA.
Hoy nos visitaba el
Esperanza de Chiclana, que lógicamente vestía de verde. El partido en sí mismo
no pasará a la historia. Más insípido que en otras ocasiones. Lo mejor era
ganar, ganar y volver a ganar. Hoy 3-1.
La primera ocasión (9’)
tuvo color verde con un inocente disparo final que blocó Pablo Herrera, en su
segunda titularidad en tres días. Nosotros poco en ataque. El San Fernando
encontró el gol en una jugada que se llevaba buscando desde que empezó la
temporada. Minuto 20. Se abre el telón y se ve a Legupín colocando el esférico
en el semicírculo del área, a Del Castillo arrastrando al defensa y a Nano
Cavilla enganchando de forma suprema un misil tierra que supone el 1-0. Se
cierra el telón. Roto el himen defensivo del rival, el gol no dio la fluidez y
la tranquilidad que debió dar. Eso sí,
roneo con el gol hubo: Pablo del Castillo, Legupín y Pedro Carri-on fire. Poco antes del descanso Carlos Muñoz entró
por un renqueante Legu.
A la vuelta de vestuario
los síntomas eran similares: falta de frescura y concentración. Efectos
secundarios muy humanos y producto del posible relajamiento de ser campeones. El Esperanza empezó a creer. En el 53’ empató
el Esperanza: tenía que pasar. En la espiral de cambios, una alegría especial
por el regreso de Nacho López, tras diez meses largos sin jugar un partido
oficial. Se colocó de central zurdo y se pudo ver el criterio en la salida que
tiene.
Costó activarse. Bugatto
revolucionó el once. Este soplo de aire fresco sentó de maravilla. Doble
oportunidad de Trabazo, una al palo. Unai y Jesús Alfred en bandas, la movilidad de Carlos Muñoz y posteriormente Carrión, que había sido sustituido un rato antes, en plan
apagafuegos.
En el 80’ Jesús Alfred, asistido por Carlos Muñoz, controla con la derecha y dispara con la izquierda, superando la bien defendida meta chiclanera (2-1). Suspiros de alivio. El equipo se soltó y se liberó. Enorme jugada al primer toque en la que se plantó de su propia área hasta la del rival en un plisplás que acabó repeliendo el meta visitante. Y en el 88’, Carrigol cantaba su gol 101 y el 3-1 final. Su saber estar en el área fue clave.
La victoria de los dos patitos (22). Ahora toca un parón insoportable de 35 días.
The Next …. Stars.
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