Pablo de Diego en edad juvenil destacó muchísimo en el CD San Fernando de la temporada 86-87. Era un fijo en la Selección Provincial Juvenil de Cádiz. Compitió en el Campeonato de Andalucía de Selecciones Provinciales, siendo el capitán del equipo, proclamándose campeón y siendo autor de dos goles en la final. La Gaditana ganó 3-1 a la Sevillana.
Según nos contó el propio Pablo, al final del partido alguien le metió una tarjeta en el bolsillo sin darse cuenta. Pasó un tiempo y se pusieron en contacto con su familia y mostraron oficialmente su interés. En aquella época el técnico Rodri era el ojeador de la zona. Le ofrecen la posibilidad de ir a Barcelona y verlo en acción en vivo y en directo.
El 18 de enero debutaba
oficialmente con el CDSF en la jornada vigesimoprimera una tarde en la que se
perdió 0-1 con el Ayamonte. Sabor agridulce para Pablo. Terminó totalizando 18 partidos y fue autor
de 6 goles.
Del 11 al 15 de mayo de 1987 se
trasladó a la Ciudad Condal para realizar las pruebas con el FC Barcelona.
Realizó sesiones de entrenamiento en los campos anexos al Camp Nou. En esas sesiones también estuvo probando el
portuense Paz, por entonces en el Safa San Luis y posteriormente en el CDSF. El Juvenil A lo entrenaba Carlos Rexach.
Jugadores como Vicente y Oscar Engonga, Sánchez Jara, Linde, Roura, etc. Artola
era el entrenador de porteros.
Jugó un partido de entrenamiento
contra el Barça Atlético de Guillermo Amor o Nayim. Metió 3 goles jugando de
delantero por la derecha. El viernes Rexach le dice a Paz que no se contaba con
él, pero sí con Pablo. El isleño se
integró bien. Las órdenes de los entrenadores eran en catalán y él se apoyaba en el onubense
Sánchez Jara para que le tradujera.
Jose Luis Romero llamó al padre de Pablo para comentarle su interés. Luego El Barca se puso en contacto con el CDSF que presidía Fernando Roque Gallego. El San Fernando pidió la cantidad de 8 millones y medio de pesetas. El Barca se negó a pagar esa cantidad por un juvenil. Roque se mantuvo en sus trece. Incluso Roque le pidió al jugador que pusiesen ellos la cantidad y se marchaban. La familia de Pablo no disponía de esa cantidad. Por falta de acuerdo, de entendimiento o de lo que fuera, Pablo no pudo ver cumplido el sueño de un chaval de jugar en un grande.
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